miércoles, 26 de octubre de 2011

Alma y poesía

Hoy hemos leído, entre otras cosas, que el afán de objetividad lleva a algunos griegos a cambiar la poesía por la prosa a la hora de narrar los acontecimientos. Parece, por lo que hemos comentado, que es más fácil escribir y leer prosa,  y que por eso es más apropiada para describir los hechos. La poesía, en cambio, parece más capaz de expresar sentimientos, estados de ánimo, experiencias místicas o radicales.  Aquí tenéis la oportunidad de colgar, en forma de comentario, algun texto poético que refleje esa capacidad (Iván y Hugo, la palabra es vuestra; y para los demás: ¿qué os transmiten esos poemas?)

Los encargados de explicar el pensamiento de Anaxágoras, Empédocles y Demócrito lo haréis el miércoles próximo, dado que el lunes y el martes no hay clase. 

Sobre las doctrinas judías sobre el alma, os agrego un enlace que me ha facilitado una de vosotras y me parece interesante para responder a la pregunta que surgió ayer:

El alma en la religión judía.

2 comentarios:

  1. Esto me lo ha enviado Iván Ordóñez para que lo publique. He cambiado las opciones de publicación y espero que ahora sí podáis publicar vosotros directamente.

    -A continuación os pongo un poema de Federico G.Lorca donde se ve un claro grado de expresión de sentimientos:



    SI MIS MANOS PUDIERAN DESHOJAR:



    Yo pronuncio tu nombre

    En las noches oscuras

    Cuando vienen los astros

    A beber en la luna

    Y duermen los ramajes

    De las frondas ocultas.

    Y yo me siento hueco

    De pasión y de música.

    Loco reloj que canta

    Muertas horas antiguas.



    Yo pronuncio tu nombre,

    En esta noche oscura,

    Y tu nombre me suena

    Más lejano que nunca.

    Más lejano que todas las estrellas

    Y más doliente que la mansa lluvia.



    ¿Te querré como entonces

    Alguna vez? ¿Qué culpa

    Tiene mi corazón?

    Si la niebla se esfuma

    ¿Qué otra pasión me espera?

    ¿Será tranquila y pura?

    ¡¡Si mis dedos pudieran

    Deshojar a la luna!!



    Granada, 10 de noviembre de 1919

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